Con el texto que os muestro a continuación, tuve el privilegio y el honor de poder participar esta pasada cuaresma en el boletín de mi hermandad de San Juan de Aznalfarache
Muchos de nosotros conocemos el mundo de nuestras cofradías, su historia, su entorno, sus formas, e incluso la forma de andar de sus pasos y su acompañamiento musical si es que lo lleva. Para la gran mayoría de cofrades, cambiar el comportamiento y el saber estar de las cofradías, seria impensable. Cambiar de música o ponerla donde nunca hubo. Sin embargo la historia nos deparó cambios inimaginables poniendo de gran ejemplo la Sagrada Mortaja en el principio del siglo pasado, cuando fue una hermandad musical y bullanguera, apodada con el expresivo término de "la Macarena chica".

Aquí, en nuestro pueblo podemos llegar mucho más altos. Aquí, convivimos como buenos hermanos, banda y hermandad durante todo un año. Aquí, nuestro paso de misterio poco a poco se va completando con nuevas imágenes, mientras que nuestra banda, porque; ésta sí que es nuestra banda, celebra su décimo aniversario con un nuevo disco. Aquí, nuestra cuadrilla de Cristo cada año se va compenetrando mejor, entre tanto nuestra banda continúa con su crecimiento abriéndose nuevos caminos. Aquí, tanto unos como otros sabemos lo duro que fueron los comienzos, con ratos casi agónicos. Aquí, pasamos Viernes de Dolores muy dulces, también Dios quiso recordarnos que si llueve un Viernes de Dolores sería para unirnos más. Aquí, y pocos son los sitios que pueden presumir de ello, tenemos el privilegio de soñar con la conjunción perfecta entre cuadrilla y banda.
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